Las otras desiciones del edificio moderno
Taxonomia del cuerpo estetico de la obra moderna de viña del mar


Ubicación: Viña del mar, V región, Chile
Arquitecto: Sebastián Villagrán

Año: 2022



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¿Cuántos proyectos subyacen dentro de la obra moderna?

La pregunta se plantea desde un aparente vacío disciplinar en el estudio y levantamiento de las obras modernas del gran Valparaíso, específicamente en la ciudad de Viña del mar, más allá de lo que plantas y las elevaciones han sido capaces de mostrar dentro de lo que históricamente se ha estudiado acerca de las estéticas propias de este movimiento a través de libros o monografías de arquitectos como Alberto Piwonka u oficinas como Schapira Skenazi, quedando aún un legado material y arquitectónico por explorar.

Lo que actualmente se ha estudiado de los edificios modernos de nuestro país ha abarcado la complejidad del edificio desde una visión más generalizada. El ejercicio se funda desde la pregunta: ¿Cuál es la escala de la modernidad en Chile? Para responder esta pregunta se pone especial interés en las componentes del edificio, las cuales han quedado fuera de las representaciones clásicas que permiten entender el edificio y sus sistemas de relaciones junto con sus vinculaciones estéticas. El edificio moderno es además la representación de las posibilidades de la época en cuanto al auge de ciertos materiales, pero también de la capacidad de combinar elementos de catálogo con técnicas artesanales y de producción local, convirtiendo estos elementos en verdaderas obras dentro de la misma obra. Se plantea un modo de observar y analizar estos elementos interiores del edificio como valores fundamentales que pueden o no dar cuenta de su modernidad.

La escalera aparece como el primer elemento fundamental dentro de esta búsqueda, sus componentes, sus técnicas, materialidades y terminaciones hacia la traducción de un lenguaje general del edificio aplicado a un dispositivo funcional y comunicador, pero también estético. Para esto se plantea un ejercicio de registro y levantamiento que busca dar cuenta de las decisiones estéticas y plásticas que hay detrás de este elemento y como sus procesos constructivos obedecen a un modo de hacer epocal inscrito en el movimiento moderno.
Mediante un ejercicio de taxonomía se sugiere invertir la relación de prioridades a la hora de analizar una obra, a la escala de sus detalles o lo que dentro de este ejercicio denomino como “Las otras decisiones del edificio moderno”, que vuelven secundaria la necesidad de mirar el exterior del edificio y pone su foco analítico en su interior.

El proceso investigativo además expone aquello que las revistas de arquitectura de la época ofrecían en cuanto a materiales y materialidades que caracterizaron a los edificios modernos, y como esto pudo convertirse en una tendencia al uso de elementos provenientes generalmente de una industria local. A grosso modo la premisa establece que el edificio moderno se nutre de un modo de hacer local, capaz de ser apreciado a la dimensión de los objetos y/o elementos interiores, espacio donde el arquitecto tenía la posibilidad de plasmar su modernidad en los diferentes tipos de encargos y escalas.
Se propone poner en relevancia la complejidad del diseño y la estética moderna que trascendió más allá del exterior de la obra y encontró profundidad en los aspectos más domésticos del edificio. A su vez el ejercicio abre la posibilidad de mirada a los diferentes elementos tanto compositivos de la obra moderna, tales como balcones, barandas, ventanas como elementos estéticos como luminarias, jardines y mobiliarios exteriores que no han sido parte de los intereses disciplinares actuales, y que son un aporte a la historia de la arquitectura moderna en regiones y específicamente en la ciudad de Viña del Mar permitiendo que obras desconocidas aparezcan en la esfera disciplinar y puedan ser interpretadas desde una nueva escala de aproximación.